domingo, 27 de junio de 2010
El sueño de una noche de verano en la ciudad: Desaparecer/Aparecer
Ayer hubo fiesta toda la tarde y toda la noche en la Plaza de La Luna. Los cines siguen cerrados, los nuevos locales de diseño y las tiendas de moda de eso que ahora llaman El Triball estaban abiertos, las prostitutas que trabajan en el barrio, y que son una mezcla de las de la calle San Juan de los Reyes de Granada y de las del París de Irma La Dulce, estaban en plena jornada, y en la plaza que hace años era guetto de yonkies habían montado puestos de bocadillos y refrescos, y un gran escenario. En el público parejas cool con niños pequeñitos y preciosos se meclaron con skaters pre-adolescentes y los modernos de la ciudad. Una banda nacida a orillas del Pisuerga, caracterizados como si acabaran de salir de una película de Sam Peckinpah, me sorprendieron con su música fronteriza de los estados del sur (del sur de otro país). Más tarde, al caer la noche, una chica de la vega de Granada, tatuada hasta las cejas, arropada por unos músicos no tan buenos, emulaba a las Pin-ups de los 50, y reclamaba nuestra mirada con el movimiento voluptuoso de su carne. Yo esperaba un buen strip-tease, pero no era el lugar adecuado. Entre medias, Anni B. Sweet ( ayer too sweet for me, by the way) hizo una vesión de la canción que aparece arriba. El calor de este verano en Madrid se anuncia insoportable, y yo recién estreno un horario de persona normal. No podré pasarme los días durmiendo y las noches en la calle como sería lo más apropiado a este clima. Y ahora viendo el video de Take on me, cuando se aproxima la medianoche y empieza por fín a soplar un poco de brisa me acabo de dar cuenta de lo que quiero. De lo que he querido todo el día. Era lo que me apetecía esta mañana para desayunar, lo que me hubiera deseado a la hora de la siesta y lo que sueño ahora que se ha hecho de noche. Un viaje, desaparecer y aparecer en otro lado, colarme en las páginas de una historia y vivirla muy intensamente.
Algunas referencias interesantes sobre Desaparecer/Aparecer de este fín de semana y otros datos:
1.- Villa Amalia, película de Benoît Jacquot, basada en la novela de Pascal Quignard y protagonizada por Isabelle Huppert y mi querido Jean Hughes Anglade.
2.- Cómo desaparecer sin dejar rastro, La petite Claudine. En cuatro capítulos brillantes la administradora de este blog nos explica algunos datos útiles para esta eventualidad. Además utiliza como fotografía de referencia para la primera entrega un fotograma de una película que me flipa: "Corre, Lola, corre" ( Lola rennt), con la maravillosa Franka Potente.
http://www.lapetiteclaudine.com/archives/008605.html
3.- Algunas bandas suecas de pop ( a propósito de los suecos A-ha): The Cardigans, The honeymoons, Peter, Bjorn and John, The Radio Dept,The Mary Onettes , I´m from Barcelona
4.- Irma la Dulce, otra de mis favoritas de Billy Wilder.
5.- Arizona Baby, Vinila Von Bismarck, Anni B. Sweet y L.A. tocaron ayer para celebrar el Dia de la Música en la Plaza de los cines Luna.
http://www.myspace.com/arizonababyrocks
6.- El Triball, tradicionalmente conocido como la zona del Triángulo de Ballesta, detrás de la Gran Vía
http://www.triballmadrid.com/s.asp
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domingo, 13 de junio de 2010
Let´s get out of this country. You can be handsome, I´ll be pretty
Continuando con la línea de varias teorías que dicen que una imagen vale más que mil palabras, que para qué vas a escribir una novela si puedes hacer una buena canción y que el "futbol" te entretiene mientras los sentimientos no te gobiernan ( entiéndase por futbol lo que cada uno quiera), estos son los últimos contenidos acaecidos "en la ciudad".
Una imagen,
Una canción,
Dos partidos:
-Control
y un bar , el Evaristo, donde he terminado todas las noches de estos últimos días.
Referencias interesantes:
1- Definición de fútbol: Inaugurando el fin de semana presencié una conversación en la que alguien explicó qué significaba para él el concepto futbol. Dijo algo así como “cuando estoy con sentimientos fuertes no le presto ninguna atención al futbol”. El otro interlocutor comprendió y después se volvió hacia mi y me preguntó “¿Cuál es tu futbol? Y yo le contesté “Veo películas compulsivamente”. Al principio la cosa no me dijo nada más que lo que armaban tales palabras por separado. Pero al día siguiente, bajo una ducha de vapor, los poros se me abrieron y las palabras de esa frase me llevaron a otra frase, y vi un montón de cosas.
2.- Cosas que vi:
a) Qué significa la palabra indolencia.
b) La conexión clara y perfecta entre la canción de los planetas Un buen día y la novela de Evelyn Waugh Brideshead revisited. La frase de la víspera, me explicó por fin por qué Charles Ryder no se muere de dolor ante la visión en la lejanía del castillo de Brideshead donde vivió sentimientos muy fuertes.
c) The dignity of indolence as a nice way of surviving/living
3.- Gacela II: De la terrible presencia. Love will tear us apart. Una conexión más en el polo opuesto a la indolencia. Gracias a Joy Division, este fin de semana he podido pasar del primero al segundo poema de El divan del Tamarit, intervalo en el que llevaba detenida dos años.
4.- Hilando, hilando, una cosa lleva a la otra, y habiendo visitado los dos polos de la cuestión me encuentro ante Proust, que sé que me espera desde hace tiempo, y su frasecita “Vivre ou écrire. Il faut choisir”. Y yo que soy peleona le digo: D´accord, Monsieur Proust. Je vous écoute, mais avant, qu´est-ce que vous pouvez me dire de Conrad, de Melville, de London???
4.- Ante tus ojos, François Maton. Me esforzaría en buscar una idea atractivaque describa esta preciosidad de libro al que pertenece la imagen de arriba, pero es tan bonito lo que la editorial dice en la contraportada..."un manual de supervivencia para robinsones de salón"
5.- Let´s get out of this country, título de la entrada, es el título de una preciosa canción de Camera Obscura. What a nice deal to be is that delivered in the song. Let´s get out of here so we can be whatever we want to be. For instance, you can be handsome and I can be pretty. I think it´s lovely.
http://www.myspace.com/cameraobscuraband
6.- Evaristo club, Malasaña ( Marqués de Santa Ana 11)
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domingo, 6 de junio de 2010
A sentimental journey
Incluso para alguien como yo, sometida a las palabras, existe una imagen que me nombra mejor.
Referencias interesantes:
1.- Esta versión de Lilac Wine es la que Jeff Buckley incluyó en su Grace. Maravillosa también es la de Nina Simone ( como no puede ser de otra manera)
2.- A sentimental journey, Laurence Sterne. No se me ocurre mucho que decir, salvo que debería volver a leerla.
3.- A sentimental journey, Doris Day
jueves, 20 de mayo de 2010
Gacela Primera: Del amor imprevisto
“No estoy herida señor, sino muerta” le dice Orlando al aventurero Shelmerdine después de conseguir escapar del laberinto. “No estoy herida señor, sino muerta” me digo a mi misma cuando despierto al lado de alguien con quien he pasado la noche y compruebo que mi corazón sigue blindado.
El amor me acosa por todos los flancos, el amor me rodea y me pregunta, me pide mi opinión y luego se esconde, o sigue su camino.
Hoy no hay entrevistas en la agenda, hoy me voy a sumergir en el mundo eficiente del proletariado organizado. Tengo cita con un abogado de un sindicato para presentar una reclamación en el INEM. Me han visto pinta de rica y me han denegado la prolongación de la prestación que en teoría me corresponde. Es una forma de hablar. Dicen que tengo rentas familiares y que no cumplo los requisitos. “No se dejen engañar, señores protectores de esta marea humana de desempleados, que mi trench no es de Fendi sino de Zara y de hace varias temporadas, lo que pasa es que soy resultona. Pero no es mi culpa, es herencia materna”. A los señores del INEM no les puedo explicar que los asuntos de familia son asuntos de familia y que yo navego sola y estoy a punto de perder mi barco. Lo sé, es un argumento demasiado abstracto. Presentemos el recurso con el abogado y ya está. Me cojo el 27 y me bajo hasta Lope de Vega. Hay un sol radiante y el día marcha despacio y tranquilo, deslizándose entre los gigantes edificios de color gris. A mi me viene a la memoria la mañana todavía reciente en la que mi amigo el Autor y yo cruzamos Kreutberg a pie hablando del amor. Mi amigo el Autor habla mucho del amor. “Yo lo que quiero es volver a estar enamorado” me dice . “Pero si tienes un trabajo muy chulo y además te pagan muy bien. ¿Para qué quieres enamorarte?" le pregunto yo. Y él me mira pasmado, como intentando decidir si soy un monstruo, o simplemente una snob más. Entonces me recompongo y me disculpo. “Perdona, es que me acaba de poseer el espíritu de Luis Ciges en Amanece que no es poco”:
-Antonio Resines: Padre, echo de menos a madre.
-Luis Ciges: Ah, pero…¿ no te gusta la moto que te he comprado? Es una moto con sidecar.
Pues yo igual. Mi amigo el Autor dice una y otra vez que quiere estar enamorado y yo solo puedo pensar en que si tuviera una moto echaría a correr kilómetros, y el amor, si quiere, que venga. A ver si me pilla.
El edificio del sindicato es realmente feo y deprimente, y todo el mundo viste fatal. Ya está otra vez aquí mi peor yo. “ Shut up bitch!” Le increpo a Lullu-diablillo “¿No ves que nos van a echar a patadas del edificio si te escuchan y en el banco solo nos queda líquido para los dos próximos meses? Necesitamos su ayuda” me apoya Lullu-angelito. “Dios mio, ese tinte de pelo color berengena es realmente terrible” reconoce Lullu-angelito cuando llegamos a la puerta de la asesoría de Seguridad Social. “I told you” se reafirma complacida Lullu-diablillo “I can´t figure out where she got those trousers. They are the same color than her hair”. La señora del outfit berengena me dice que espere unos minutos, que está atendiendo a unos señores. Los señores son dos. Uno con gafas Trotsky y voluminoso jersey de lana y otro con gorra de marino y parca de color militar con algunas calaveras cosidas en las mangas.” Búscate un buen abogado, y que sea socialista. Pero no socialista como Zapatero” le dice el de las gafas Trotsky al de la gorra de marino. “Hay que joderse. Nosotros tenemos que apretarnos el cinturón para ayudar a Botín y a su puta madre y en cambio yo no tengo derecho a la pensión por discapacidad que me corresponde. Vaya socialismo de mierda.” le dice el de la gorra de marino al de las gafas Trotsky. Madre mia, pienso, como está el patio. Quizá debería darme la vuelta e irme de puntillas, pero justo en ese momento la señora berengena me llama y me hace pasar al despacho del abogado no sin antes darme un repaso de arriba abajo. Menos mal que ayer estuve viendo Yo, Cristina F, y por eso hoy me he fabricado un estilismo yonky-cool, con calcetines y tacones incluídos. Muy buena pinta no tengo.Con mucha imaginación a los señores camaradas les pareceré un poco friki, pero no creo que vayan a pensar que soy una intrusa. “Don´t worry” me dice Lullu-diablillo “this people are not aware of all the rubbish you have in mind. They have serious things to think about. You know. Come back to Earth, sweetie” .Así que le expongo mi caso al abogado, presento la documentación y lo dejo en sus manos. Y después cojo un taxi junto al Jardín Botánico para ir a dar mi clase de coche. Me recuesto en el asiento trasero y me dispongo a disfrutar. Recorrer la Castellana en taxi es uno de los pequeños placeres que me depara esta ciudad. Me gusta mirar los edificios y la gente desde detrás de la ventanilla, y observar al taxista por el espejo retrovisor. Este es la versión Leganés del Paul Newman de Dulce pájaro de juventud. Tiene la piel bronceada en el cuello y en la cara, y algo estropeada para su edad. Y las manos parecen ásperas, con las uñas mordidas y un poco sucias. Pero es muy guapo. Sus ojos son como dos aguamarinas, tiene el pelo fuerte y rubio ceniza, y una sonrisa bonita. Cuando llegamos al final del trayecto me dice que son diez euros con veinte. Le alargo el billete y le digo que tengo los veinte sueltos. Y cuando dejo la moneda sobre su palma él cierra levemente la mano y siento su tacto. Sutil pero clara su intención. Ha inclinado el monte de Venus y cerrado un poco la mano para tocar la mía. He sentido su tacto leve en la palma y el roce en la punta de los dedos, y le he dejado hacer. He depositado la moneda y he mantenido un segundo la mano sobre la suya. Y después he abierto la puerta del coche y le he dado las gracias. “Que tengas un buen día” me ha dicho. “Igualmente” le he contestado. Detalles así hacen que te enamores de la ciudad. Este es el tipo de amor que necesito, he pensado. Sin ningún peligro. Una amor que pasa tan rápido que no da tiempo ni a mirarlo pasar. Creo que estoy a salvo.
Como aun falta un poco para que empiece la clase me meto en el Vips más cercano, escojo un libro al azar y me pongo a leer “Se llama Lolita Palma y tiene 32 años, edad en la que cualquier gaditana medianamente lúcida ha perdido toda esperanza de casarse. En cualquier caso, el matrimonio no es, desde hace tiempo, una de sus principales preocupaciones. Son otras cosas las que la inquietan…Niña de la mejor sociedad…Educación moderna…habla, lee y escribe inglés, y se defiende en francés…lástima que se haya quedado soltera”. Levanto la mirada del libro y me quedo pensativa. Es curioso, me digo, este señor no me conoce de nada, pero aquí estoy, en sus páginas. Y cierta ensoñación romántica me coge por sorpresa y me envuelve unos segundos. ¿Dónde andará ese corsario mío? ¿En qué mar del norte, del sur, del este o del oeste estará enredado? ¿Y si no llego a cruzármelo nunca? Daría lo que fuera por toparme con él ahora mismo. Y las mariposillas de este sentimiento imprevisto vienen a ponerme incómoda al darme cuenta de que no estoy a salvo de nada, y mucho menos de sentir. Por una fracción de segundo reconozco mi deseo oculto. Y luego cierro el libro de golpe, me sonrío condescendiente conmigo misma y me devuelvo aliviada a la realidad. Anda, tontita, que eso solo pasa en los libros. El paseo en coche durante una hora por el norte de la ciudad me deja nikel para la tarde. Sesteo, leo, escribo y trabajo un poco. Pero no va a ser tan fácil, pequeña, no vas a escapar así como así. Porque me descargo una peli de una de esas páginas que quieren cerrar y aquí viene el segundo imprevisto del día. Otra vez las mariposillas molestonas y un amago de respiración agitada. Casi al final de la película, Joaquin Phoenix se acerca a la barandilla que separa el paseo de la arena en Brighton Beach. De repente la imagen me atrapa y siento un pequeño mordisco en el estómago. Tengo la mirada clavada en la esquina superior de la pantalla. Un toldo azúl con grandes letras blancas anuncia Tatiana Grill. No puedo apartar los ojos del toldo y vuelvo a perder la conciencia de la realidad. Hace nueve años yo estuve una noche sentada en esa terraza escondiéndome de una cita. Un chico venía a verme desde Europa y yo pensé que algo muy fuerte debía mover a aquel chico para venir desde tan lejos a citarse conmigo. Así que me quedé quieta en aquella terraza, rodeada de mis compañeros de clase y de algunos profesores, mirando el relog constantemente, sabiendo cuándo y donde me esperaban, pero sin moverme de allí. Luego bajé caminando con el resto del grupo hasta Coney Island y me monté en la montaña rusa y grité muchísimo agarrada al brazo de un compañero de clase. Llegué cuatro horas tarde a la cita. El chico estaba asustado y temblaba. Pensó que había cruzado el Atlántico para verme y que nunca me encontraría. Y que estaba allí solo y perdido con su ímpetu y su error. Tuve que tumbarme encima de él, en mi pequeña habitación de Alumni Hall, para que entrara en calor y dejara de temblar. Después vinieron sentimientos muy muy profundos. Aun no sé por qué hice aquello, por qué me retrasé a propósito. But with a little effort, I still can feel his heavy breathing.
El día va llegando a su fin y yo , por la noche, me reúno con los amigos en el Molly Malone para ver el partido. El ambiente es sensacional. Pintas que van y vienen. Chicos y chicas con camisetas y bufandas del Athleti cantando. Todo el mundo anima a su equipo. Y una buena parte de mi gente está entre ese mundo. Junto a mi viene a sentarse un jovenzuelo, amigo del hermano pequeño de mi amiga la del martillo. El chico me ofrece cigarrillos, me da de beber de su pinta y me pregunta qué tiene Quique Sánchez Flores para que cada vez que le enfocan le grite guapo. “Que le sienta muy bien el abrigo y que una vez le dio un ataque de risa en un rueda de prensa y me cayó muy simpático” le contesto. Cuando termina el partido el grupo decide cambiar de bar. Cruzamos San Andrés y llegamos al Evaristo. Atmósfera de club con tonos rojizos, muy buena coctelería y muy buena música. El chico es muy atento conmigo pero yo no le echo cuentas. Tiene la cara como el culito de un bebé, qué puedo decir. Estos días no juego al azar. No me arriesgo mucho, aunque reconozco que vengo necesitando un abrazo profundo desde hace algún tiempo. Uno de esos de everything is gonna be all right. No tiene porque durar más de 30 segundos, a lo sumo un minuto, y después ya cojo fuerzas y sigo yo sola. Un abrazo así es difícil de conseguir. Pero mira por donde el chico con la cara de culito de bebé sabe dar ese tipo de abrazos. Tercer imprevisto. La noche ha avanzado bastante y vamos un poco finos, eso es cierto. Pero de repente me encuentro en su abrazo, sostenida, y me susurra cosas al oído. Cosas que significan everything is gonna be all right. Y yo me quedo muy quieta y le escucho. Después cierran el bar, cada uno se va a su casa, y en la glorieta de Bilbao me pregunta “¿Estás segura de que no quieres que te acompañe a casa?” “No, muchas gracias, vivo aquí al lado”. Y me vuelvo sola pero me traigo su abrazo conmigo.
Esta semana he leído en tres medios diferentes que Damien Hirst, James Gray, Agustín Fernández Mallo y Manuel Vila dicen, con palabras diferentes, que es el amor lo que mueve el mundo. El amor me acosa por todos los flancos. El amor me rodea y me pregunta, me pide mi opinión, y luego se esconde o sigue su camino.
Sí, lo admito. “No estoy muerta, señor, sino herida”. Y ahora me voy a la cama. Para nadie se queda hoy el perfume de mi oscura magnolia.
El amor me acosa por todos los flancos, el amor me rodea y me pregunta, me pide mi opinión y luego se esconde, o sigue su camino.
Hoy no hay entrevistas en la agenda, hoy me voy a sumergir en el mundo eficiente del proletariado organizado. Tengo cita con un abogado de un sindicato para presentar una reclamación en el INEM. Me han visto pinta de rica y me han denegado la prolongación de la prestación que en teoría me corresponde. Es una forma de hablar. Dicen que tengo rentas familiares y que no cumplo los requisitos. “No se dejen engañar, señores protectores de esta marea humana de desempleados, que mi trench no es de Fendi sino de Zara y de hace varias temporadas, lo que pasa es que soy resultona. Pero no es mi culpa, es herencia materna”. A los señores del INEM no les puedo explicar que los asuntos de familia son asuntos de familia y que yo navego sola y estoy a punto de perder mi barco. Lo sé, es un argumento demasiado abstracto. Presentemos el recurso con el abogado y ya está. Me cojo el 27 y me bajo hasta Lope de Vega. Hay un sol radiante y el día marcha despacio y tranquilo, deslizándose entre los gigantes edificios de color gris. A mi me viene a la memoria la mañana todavía reciente en la que mi amigo el Autor y yo cruzamos Kreutberg a pie hablando del amor. Mi amigo el Autor habla mucho del amor. “Yo lo que quiero es volver a estar enamorado” me dice . “Pero si tienes un trabajo muy chulo y además te pagan muy bien. ¿Para qué quieres enamorarte?" le pregunto yo. Y él me mira pasmado, como intentando decidir si soy un monstruo, o simplemente una snob más. Entonces me recompongo y me disculpo. “Perdona, es que me acaba de poseer el espíritu de Luis Ciges en Amanece que no es poco”:
-Antonio Resines: Padre, echo de menos a madre.
-Luis Ciges: Ah, pero…¿ no te gusta la moto que te he comprado? Es una moto con sidecar.
Pues yo igual. Mi amigo el Autor dice una y otra vez que quiere estar enamorado y yo solo puedo pensar en que si tuviera una moto echaría a correr kilómetros, y el amor, si quiere, que venga. A ver si me pilla.
El edificio del sindicato es realmente feo y deprimente, y todo el mundo viste fatal. Ya está otra vez aquí mi peor yo. “ Shut up bitch!” Le increpo a Lullu-diablillo “¿No ves que nos van a echar a patadas del edificio si te escuchan y en el banco solo nos queda líquido para los dos próximos meses? Necesitamos su ayuda” me apoya Lullu-angelito. “Dios mio, ese tinte de pelo color berengena es realmente terrible” reconoce Lullu-angelito cuando llegamos a la puerta de la asesoría de Seguridad Social. “I told you” se reafirma complacida Lullu-diablillo “I can´t figure out where she got those trousers. They are the same color than her hair”. La señora del outfit berengena me dice que espere unos minutos, que está atendiendo a unos señores. Los señores son dos. Uno con gafas Trotsky y voluminoso jersey de lana y otro con gorra de marino y parca de color militar con algunas calaveras cosidas en las mangas.” Búscate un buen abogado, y que sea socialista. Pero no socialista como Zapatero” le dice el de las gafas Trotsky al de la gorra de marino. “Hay que joderse. Nosotros tenemos que apretarnos el cinturón para ayudar a Botín y a su puta madre y en cambio yo no tengo derecho a la pensión por discapacidad que me corresponde. Vaya socialismo de mierda.” le dice el de la gorra de marino al de las gafas Trotsky. Madre mia, pienso, como está el patio. Quizá debería darme la vuelta e irme de puntillas, pero justo en ese momento la señora berengena me llama y me hace pasar al despacho del abogado no sin antes darme un repaso de arriba abajo. Menos mal que ayer estuve viendo Yo, Cristina F, y por eso hoy me he fabricado un estilismo yonky-cool, con calcetines y tacones incluídos. Muy buena pinta no tengo.Con mucha imaginación a los señores camaradas les pareceré un poco friki, pero no creo que vayan a pensar que soy una intrusa. “Don´t worry” me dice Lullu-diablillo “this people are not aware of all the rubbish you have in mind. They have serious things to think about. You know. Come back to Earth, sweetie” .Así que le expongo mi caso al abogado, presento la documentación y lo dejo en sus manos. Y después cojo un taxi junto al Jardín Botánico para ir a dar mi clase de coche. Me recuesto en el asiento trasero y me dispongo a disfrutar. Recorrer la Castellana en taxi es uno de los pequeños placeres que me depara esta ciudad. Me gusta mirar los edificios y la gente desde detrás de la ventanilla, y observar al taxista por el espejo retrovisor. Este es la versión Leganés del Paul Newman de Dulce pájaro de juventud. Tiene la piel bronceada en el cuello y en la cara, y algo estropeada para su edad. Y las manos parecen ásperas, con las uñas mordidas y un poco sucias. Pero es muy guapo. Sus ojos son como dos aguamarinas, tiene el pelo fuerte y rubio ceniza, y una sonrisa bonita. Cuando llegamos al final del trayecto me dice que son diez euros con veinte. Le alargo el billete y le digo que tengo los veinte sueltos. Y cuando dejo la moneda sobre su palma él cierra levemente la mano y siento su tacto. Sutil pero clara su intención. Ha inclinado el monte de Venus y cerrado un poco la mano para tocar la mía. He sentido su tacto leve en la palma y el roce en la punta de los dedos, y le he dejado hacer. He depositado la moneda y he mantenido un segundo la mano sobre la suya. Y después he abierto la puerta del coche y le he dado las gracias. “Que tengas un buen día” me ha dicho. “Igualmente” le he contestado. Detalles así hacen que te enamores de la ciudad. Este es el tipo de amor que necesito, he pensado. Sin ningún peligro. Una amor que pasa tan rápido que no da tiempo ni a mirarlo pasar. Creo que estoy a salvo.
Como aun falta un poco para que empiece la clase me meto en el Vips más cercano, escojo un libro al azar y me pongo a leer “Se llama Lolita Palma y tiene 32 años, edad en la que cualquier gaditana medianamente lúcida ha perdido toda esperanza de casarse. En cualquier caso, el matrimonio no es, desde hace tiempo, una de sus principales preocupaciones. Son otras cosas las que la inquietan…Niña de la mejor sociedad…Educación moderna…habla, lee y escribe inglés, y se defiende en francés…lástima que se haya quedado soltera”. Levanto la mirada del libro y me quedo pensativa. Es curioso, me digo, este señor no me conoce de nada, pero aquí estoy, en sus páginas. Y cierta ensoñación romántica me coge por sorpresa y me envuelve unos segundos. ¿Dónde andará ese corsario mío? ¿En qué mar del norte, del sur, del este o del oeste estará enredado? ¿Y si no llego a cruzármelo nunca? Daría lo que fuera por toparme con él ahora mismo. Y las mariposillas de este sentimiento imprevisto vienen a ponerme incómoda al darme cuenta de que no estoy a salvo de nada, y mucho menos de sentir. Por una fracción de segundo reconozco mi deseo oculto. Y luego cierro el libro de golpe, me sonrío condescendiente conmigo misma y me devuelvo aliviada a la realidad. Anda, tontita, que eso solo pasa en los libros. El paseo en coche durante una hora por el norte de la ciudad me deja nikel para la tarde. Sesteo, leo, escribo y trabajo un poco. Pero no va a ser tan fácil, pequeña, no vas a escapar así como así. Porque me descargo una peli de una de esas páginas que quieren cerrar y aquí viene el segundo imprevisto del día. Otra vez las mariposillas molestonas y un amago de respiración agitada. Casi al final de la película, Joaquin Phoenix se acerca a la barandilla que separa el paseo de la arena en Brighton Beach. De repente la imagen me atrapa y siento un pequeño mordisco en el estómago. Tengo la mirada clavada en la esquina superior de la pantalla. Un toldo azúl con grandes letras blancas anuncia Tatiana Grill. No puedo apartar los ojos del toldo y vuelvo a perder la conciencia de la realidad. Hace nueve años yo estuve una noche sentada en esa terraza escondiéndome de una cita. Un chico venía a verme desde Europa y yo pensé que algo muy fuerte debía mover a aquel chico para venir desde tan lejos a citarse conmigo. Así que me quedé quieta en aquella terraza, rodeada de mis compañeros de clase y de algunos profesores, mirando el relog constantemente, sabiendo cuándo y donde me esperaban, pero sin moverme de allí. Luego bajé caminando con el resto del grupo hasta Coney Island y me monté en la montaña rusa y grité muchísimo agarrada al brazo de un compañero de clase. Llegué cuatro horas tarde a la cita. El chico estaba asustado y temblaba. Pensó que había cruzado el Atlántico para verme y que nunca me encontraría. Y que estaba allí solo y perdido con su ímpetu y su error. Tuve que tumbarme encima de él, en mi pequeña habitación de Alumni Hall, para que entrara en calor y dejara de temblar. Después vinieron sentimientos muy muy profundos. Aun no sé por qué hice aquello, por qué me retrasé a propósito. But with a little effort, I still can feel his heavy breathing.
El día va llegando a su fin y yo , por la noche, me reúno con los amigos en el Molly Malone para ver el partido. El ambiente es sensacional. Pintas que van y vienen. Chicos y chicas con camisetas y bufandas del Athleti cantando. Todo el mundo anima a su equipo. Y una buena parte de mi gente está entre ese mundo. Junto a mi viene a sentarse un jovenzuelo, amigo del hermano pequeño de mi amiga la del martillo. El chico me ofrece cigarrillos, me da de beber de su pinta y me pregunta qué tiene Quique Sánchez Flores para que cada vez que le enfocan le grite guapo. “Que le sienta muy bien el abrigo y que una vez le dio un ataque de risa en un rueda de prensa y me cayó muy simpático” le contesto. Cuando termina el partido el grupo decide cambiar de bar. Cruzamos San Andrés y llegamos al Evaristo. Atmósfera de club con tonos rojizos, muy buena coctelería y muy buena música. El chico es muy atento conmigo pero yo no le echo cuentas. Tiene la cara como el culito de un bebé, qué puedo decir. Estos días no juego al azar. No me arriesgo mucho, aunque reconozco que vengo necesitando un abrazo profundo desde hace algún tiempo. Uno de esos de everything is gonna be all right. No tiene porque durar más de 30 segundos, a lo sumo un minuto, y después ya cojo fuerzas y sigo yo sola. Un abrazo así es difícil de conseguir. Pero mira por donde el chico con la cara de culito de bebé sabe dar ese tipo de abrazos. Tercer imprevisto. La noche ha avanzado bastante y vamos un poco finos, eso es cierto. Pero de repente me encuentro en su abrazo, sostenida, y me susurra cosas al oído. Cosas que significan everything is gonna be all right. Y yo me quedo muy quieta y le escucho. Después cierran el bar, cada uno se va a su casa, y en la glorieta de Bilbao me pregunta “¿Estás segura de que no quieres que te acompañe a casa?” “No, muchas gracias, vivo aquí al lado”. Y me vuelvo sola pero me traigo su abrazo conmigo.
Esta semana he leído en tres medios diferentes que Damien Hirst, James Gray, Agustín Fernández Mallo y Manuel Vila dicen, con palabras diferentes, que es el amor lo que mueve el mundo. El amor me acosa por todos los flancos. El amor me rodea y me pregunta, me pide mi opinión, y luego se esconde o sigue su camino.
Sí, lo admito. “No estoy muerta, señor, sino herida”. Y ahora me voy a la cama. Para nadie se queda hoy el perfume de mi oscura magnolia.
Referencias interesantes:
1.- El divan del Tamarit, Federico García Lorca. Gacela I: Del amor imprevisto : “Nadie comprendía el perfume de la oscura magnolia de tu vientre…”. Qué verso tan magnético, qué hechicero Lorca con las palabras
2.- Instrucciones para blindar un corazón, Jose María Parreño. Precioso poemario de amor de este autor ganador del Premio Adonais de Poesia
3.- Orlando, Virginia Woolf. Orlando ha sido un personaje presente siempre para mi, incluso antes de haberlo leído.
3.- Orlando, Sally Potter. Brillante combinación, la de Tilda Swinton, Sally Potter y Virginia Woolf.
4.- Amanece que no es poco, Jose Luis Cuerda. Ya he dicho muchas veces que esta película me parece una maravilla
5.- Christiane F, Uli Edel. Me gusta la estética, y Bowie claro. De este director muy interesante también Last Exit to Brooklyn
6.- Dulce pájaro de juventud, Richard Brooks, sobre la novela homónima de Tenesse Williams. Cómo es Tenesse Williams….
7.- Two lovers, James Gray. Mi nuevo artista favorito. Director neoyorkino con cuatro películas que son cuatro obras de arte: Little Odesa, The yards, We own the night y Two lovers.
8.- Una forma de hablar, María Rodés. Mi último descubrimiento musical.
http://www.myspace.com/mariarodes
9.- Damien Hirst, artista británico con rango de celebrity.
http://www.myspace.com/mariarodes
9.- Damien Hirst, artista británico con rango de celebrity.
( La descripción de Lolita Palma y el personaje, claro, pertenece a El asedio, última novela de Pérez Reverte)
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