jueves, 21 de enero de 2010

Maggie and Lullu



Mi amiga Margaret es una joven doctora en filología inglesa con una tesis sobre los recursos estilísticos en los ensayos de Virginia Woolf. Forma parte de un grupo de investigación con el que publica artículos de la materia y cubre una sustitución como profe en la universidad. Dicho así suena muy seria. Es una chica responsable y trabajadora con una línea de pensamiento muy clara :“Persistence is the key”. Es reflexiva, lista, mordaz a veces y muy british. Me encantaría que la vida académica en España se pareciera a la de las novelas de E.M, Forster y poder dibujarla en una biblioteca, rodeada de libros, escribiendo sus artículos o debatiendo con sus alumnos en una universidad dentro de un bonito campus donde para colmo además le pagaran bien. Ah, la chica del dibujo llevaría también un vestido camisero y una chaqueta de cachemire. A Margaret le gusta combinar la literatura con la moda. Pero ya sabemos como es la vida académica en España. Pocos jardines, cero lirismo, falsa seriedad. Y quizá algo aburrida, pero como casi todos los trabajos. Sin embargo eso no la amilana. Y Margaret es todo menos seria y aburrida. Es alegre, frívola y divertida. Y tiene una risa más contagiosa que cualquier gripe de otoño. Difícil estar triste a su lado. Para mi es la amiga y confidente con la que he compartido los momentos más importantes de los últimos diez años. Nos conocimos en una residencia universitaria y luego compartimos un apartamento que estaba situado en la falda de la Alhambra. La Torre de la Vela hacia las guardias de noche mientras nosotras soñábamos el futuro. Ella hacía las maletas para una universidad inglesa y yo para una americana. Nuestras tertulias después de la cena eran de lo más variopintas. Entre charla y charla sobre el grupo de Bloomsbury abríamos el Vogue, mirábamos las fotos de Marc Jacobs y Soffia Coppola y nos preguntábamos “¿Crees que alguna vez podremos pagar un bolso como ese?” “¿No te encantaría pasar un tiempo viviendo dentro de una novela de Jane Austen o de Scott Fitzgerald?” Hicimos una fiesta en nuestro apartamento que fue sonada. Los vecinos aporrearon la puerta amenazando con llamar a la policía y nosotras salimos a calmarles con una botella de Absolut en las manos. Un reputado Dj trajo la música y a unas amigas suyas que cantaban flamenco y empezó a aparecer gente que ni conocíamos, lo típico. Ninguna de las dos sabemos cómo acabó aquella fiesta. Casi al comienzo ella se sintió indispuesta ( too much absolut too fast) y se fue a dormir, y yo me fui a bailar con un chico a otra parte. Cuando volví por la mañana las luces estaban encendidas, la música seguía sonando, Margaret dormía placidamente y la casa estaba vacía con las evidentes huellas de una noche muy intensa. Durante días no dejamos de recibir mensajes en los que nos decían “Magnífica fiesta. Gracias por invitarme”. Siempre nos hemos preguntado cómo fue aquella fiesta en nuestra casa en la que ninguna de las dos estuvimos.

Hace unos días pasó por Madrid de camino a un congreso en el que participaba con una ponencia. Nos sentamos en La vaquería con una botella de vino y recordamos esa fiesta, y entre el vino y los recuerdos acabamos borrachas de tanta risa. “¿Cómo puede haber pasado tanto tiempo ya?” nos preguntábamos incrédulas. Pero no creáis que nos pusimos melancólicas. Lo bueno de cuando nos juntamos Margaret y yo es que, en parte, seguimos siendo aquellas dos estudiantes inventando la vida un poco como una novela. Cualquier tiempo por venir puede ser mejor. Densidades las justas. De hecho, sin parar de reir, me confesaba culpable sus últimos devaneos con la literatura de best seller. “Imagina que dirían mis alumnos si supieran que me he llevado de viaje la trilogía de Twilight. Yo intentando parecer una profesora seria, adulta e implacable delante de ellos, ¡y estoy completamente enganchada al romance de unos teenagers!” “Al menos la he leído en inglés” añadía justificándose” “He refrescado mucho mi slang”.

Y yo, como casi recién aterrizaba en la blogosfera y se lo estaba contando, le dije que me apetecía escribir sobre este encuentro. It´s nothing big, you know, just girl stuff.

5 comentarios:

  1. Hola Lullu,
    Entro en tu blog desde "The First Squirrel" y me está encantando.

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  2. Y también me gusta tu música!

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  3. Muchas gracias, Manuel!!Yo también me voy a dar un paseito por el tuyo!!( Por cierto, que acabo de dejar un comentario en First Squirrel dedicado a mis nuevos"interesados amigos".

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  4. Y ya me estan entrando celitos. Ojo con Manuel, Lullu!! (lo digo en broma, es un encanto de chico). Espero que te vegan mas lectores desde mi blog, yo apenas conozco a tres o cuatro en persona y sin embargo me siento amiguisimo suyo. Extranho mundo virtual, tan real en el fondo.

    Me encanta tu amiga Margaret y la relacion que teneis (y como la cuentas). Ese tipo de amistades son sumamente satisfactorias y haceis muy bien las dos en mantenerla viva.

    Mi chico (actually, marido) tambien es britanico y tambien profesor universitario y tambien de literatura de principios del s.XX, tan de principios que V Woolf se le queda ya casi fuera. Me conquisto a base de poesia y van 12 anhos... Yo no he sido nunca muy fiestero, pero las pocas que he organizado han traido cola. Entre otras la del vodka con sandia, que te cuento.

    Fue en julio de 1997, yo dejaba Madrid, me iba a vivir al extranejro e hice una cena-fiesta. En principio ibamos a ser solo unos 12 y acabaron viniendo ni te cuento. Tenia todo tipo de cosas para comer pero no se me ocurria que dar de postre. Mi hermano, que es muy artista culinario, me dijo que comprase una sandia enorme y un monton de frutos rojos (fresas, frambuesas, cerezas, etc). El corto la sandia en dos, con los bordes en plan diente de sierra (yo soy muy torpe, seria incapaz de hacer nada semejante), vaciamos toda la pulpa de la sandia y llenamos las medias cascaras de sandia de frutos rojos (bolitas de sandia incluidas). Quedo precioso. Pero sobraba un montonazo de "carne" de sandia. Ahi la idea la tuve yo: licuadora en marcha (de las pocas veces que la he usado) y con el zumo que salio hice un brebaje con vodka y rodajas de naranja y limon y lo puse en jarras. Hacia 45 grados en Madrid y segun entraba la gente en casa se bebian el vodka-sandia de golpe. Entraba igual que el Pisco-sour (es decir, como un zumito) y acabamos todos fatal, teniendo en cuenta que era la bebida de bienvenida y luego corrio el vino y demas. Luego he vuelto a hacer la bebida en casa y te aseguro que esta buenisimo...

    Feliz fin de semana!

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  5. Muchas gracias por enviarme lectores, no sabes la ilusión que me hace. Es curioso eso que dices, Squirrel,apenas les conoces en persona pero te sientes amigo suyo...Eso me pasa a mi un poco. Esta semana casi que he vivido pendiente de los comentarios de tu entrada y me encanta formar parte de ellos.

    Buen fin de semana para ti también!

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