miércoles, 22 de julio de 2009

Toujour Chanel

Cena en el Caripen.
( Mi restaurante favorito en la ciudad hasta el momento .Por varias razones:
- Porque la cocina cierra a las tres de la madrugada y me encanta cenar tarde
- Por la luz y el ambiente acogedor
-Por los escargot con setas )

viernes, 10 de julio de 2009

¿Un poco de opio para este fin de semana?

El sueño, a veces, puede ser un destierro voluntario.

De adolescente, un personaje de un libro de Jesús Ferrero se me quedó grabado en la memoria. Bueno, creo que no tanto el personaje, sino cómo era nombrado en la novela. El título del libro era Opium, que era también el nombre de la protagonista, y el personaje al que me refiero era la madre de Opium, " la que no se desprende de su pipa". Así se definía a esta mujer en la historia, así se me quedó grabada a mi en alguna parte del cajón desastre que es mi pensamiento, y así vuelve a resonar de vez en cuando como un eco: "la que no se desprende de su pipa". ¿ Qué puede llevar a alguien a tomar la decisión de vivir dormido? Quizá más bien anestesiado...

Otra imagen de mi imaginario que también tiene que ver con el opio es la escena final de esa maravillosa trilogía de Sergio Leone que es Erase una vez en América. Noodles, el perdedor, cuando descubre el engaño del que ha sido victima, se refugia en la penumbra amarilla de un fumadero, se acomoda lentamente sobre la camilla, y con paciencia deja que el viejo "doctor" chino le prepare su bálsamo. Aspira de la pipa y la cámara desde arriba capta el proceso de toma de posesión que va haciendo la anestesia en el espíritu del pobre Noodles. Robert de Niro va transformando la expresión de su rostro desde el estado de shock y pesadumbre hasta el de una indolencia un tanto cínica. ¿Qué importa ahora? Ahora mismo no parece tan importante... parece pensar Noodles.

Y una más.Catherine Deneuve, con su melena rubia y brillante peinada con tenacillas, y sus trajes plisados de color beige, también va en busca del sueño en Indochina. Tumbada en una de las camillas del fumadero,su imagen reluce entre el gris de las ropas asiáticas de una clase obrera que se revela.Todos pierden algo. Todos tumbados junto a su maestro de ceremonias, esperando que su pipa esté lista, todos hermanados.

A veces se necesita una tregua. El sueño, a veces te la da. De dos formas.

Con lo soñado quizá se nos ofrece un pequeño ajuste de cuentas, una explicación, o simplemente una evasión. En el sueño un mundo onírico lleno de posibilidades se abre ante nosotros. Los encuentros imposibles se hacen posibles, las palabras no dichas tienen lugar,a los fantasmas se les pone cara y las imágenes más absurdas cobran un sentido.

Simplemente durmiendo, aunque con ello también se pospongan decisiones o se juegue al escondite...Dormir opiáceamente, lo llamaría yo.

La gente necesita opio de cualquier clase,como la religión,la televisión, la información, el bienestar, la belleza, el éxito, las películas, incluso los libros,todo puede ser utilizado como opio...Y bueno, tampoco nos vamos a poner tan moralitas, un poco de opio tampoco está tan mal.

¡Un poco!¡ No estoy hablando de morir de sobredosis! No quiero vivir dormida, solo quiero dormir un poquito más de lo normal este fin de semana, ¿ qué hay de malo? Lo dicen todas las revistas de belleza y también los médicos, el sueño es reparador.

Y Holly Golightly, ese encantador personaje de Capote, aseguraba que hay cosas que una chica no puede afrontar sin tener los labios pintados, que es otra manera de decir si tengo un momento crítico, por lo menos que me pille guapa. Porque hace mucho calor en esta ciudad, los alquileres han llegado a un punto en el que una no sabe donde va a vivir el mes que viene, los puestos de trabajo fluctuan casi más que el ánimo de los jefes ( el mio para colmo es irlandés y tiene restringida la Guiness y el Jameson por prescripción médica, así que imaginaros cómo está su ánimo),tengo prohibido ir de tiendas(Es una mezcla de mi recién adquirida conciencia social y mi crisis financiera crónica)y...¿alguien sabe decirme qué ha sido de los hombres?

Sí.Puede que el panorama esté complicado pero de ahí a abandonarme...

Así que voy a armarme con un buen arsenal de todo lo que me sirva este fín de semana, and I will comfortably disintegrate in bed with my books, movies, music, coffee, toasts, jam...

¿Algo que objetar?

B.weekend!!!


miércoles, 1 de julio de 2009

One of those things


No voy a hacer una crítica a la usanza de La verguenza. Para eso ya están todos los periódicos, revistas y blogs especializados en cine, muchos de los cuales han coincidido en que es una buena película. Mi texto va a ser un poco Another side of La verguenza. Es decir, voy a contar qué me toca a mi de esta peli, su significante real para mi, y voy a dejar mis verguenzas, mi lado turbio, que es de lo que el escritor de la peli parece que habla, para otros textos, que de eso ya tengo material recopilado para tirar un buen rato. Resumiendo, que voy a hablar de Norma, una de las actrices protagonistas de la película.

A veces me vuelvo un poco supersticiosa y creo religiosamente en aquello que decía Cortázar, que el azar es lo menos casual de nuestras vidas, porque estoy convencida de que mi encuentro con Norma sí es fruto del azar, pero no es casualidad.

Norma es de las mejores cosas que me han pasado en esta ciudad.Si tuviera que hacer una lista de las Top Ten canciones que ilustren y describan mi vida desde que llegué a Madrid, como sin duda haría el personaje de High Fidelity, Norma sería una de las primeras canciones, y no por ser de los primeros acontecimientos en el tiempo,que lo es, sino por lo significativo.

Si empiezo a decir "érase una vez dos chicas que eran camareras en un bar, que trabajaban sacándose la mierda a 8 euros la hora, que conectaron desde el primer segundo, que disfrutaban mucho juntas y compartían sueños que parecían muy lejanos" sé que sonara a cuento ya contado.¿No se quejaba de eso Rick cuando Ilsa, de todos los bares y locales del mundo, aparecía justo en el suyo? Bueno, pues aunque suene a cliché la historia es cierta.

No sabría nombrar exactamente qué es lo que hace que dos personas que nunca se han visto antes se miren y sepan que tienen todo un universo en común. Lo que sí sé es describir el proceso de reconocimiento. Referencias vitales que van apareciendo,un común sentido del humor , pelis y libros que te tocaron, compartir muchas canciones que te emocionan, y así,sin pretenderlo,van surgiendo palabras atropelladas como puentes entre las dos, frases que comienza una y acaba la otra. Descubres a tu semejante, y en él, tu propia pasión y fuerza, la dulzura que también tienes,una pequeña malicia, un modo similar al tuyo de mirar y apreciar lo que te rodea,y la incansable capacidad de desear.Por decir algunas cosas, así, en plan abstracto y poético.

Norma y yo coincidimos por primera vez trabajando en La musa de Malasaña y luego continuamos juntas por un tiempo en La musa latina.Curioso el nombre del bar, ¿no? Curioso también el lugar de encuentros que es el mundo Musa.

- ¿Tú quién eres?
- Yo soy Lullu
- ¿Y qué haces por aquí, Lullu?
- No lo sé muy bien, es lo que estoy pensando, hay cosas que quiero hacer

(Joder,lo que me está costando deshacerme de este maldito eufemismo)

- ¿Y tú?
- Yo soy Norma. Y soy actríz.

( Así es ella, clara, precisa y directa. ¿Para qué pasar por la Z cuando se puede ir de la A a la B directamente? )

De esta manera, yo, que no tenía ningún tipo de inclinación por los actores y su mundo ( Es más, al contrario. Me encanta las pelis, pero los actores fuera de ellas no tanto ) me encontré cuatro años después de este momento viviendo uno de los días más intensos de mi vida rodeada justamente de actores, de actrices, de aspirantes a actores y a actrices, de directores y guionistas, de chicas guapas rondando a Julio Medem supongo que para ver si las saca en su próxima película donde siempre saca a las chicas guapas ( que conste que me gusta Julio Medem), admirando a menos de dos palmos al ídolo sexual de juventud de mi hermano, Ana Alvarez, bellísima y acompañada del tipo con el nombre más cool que he oído en mucho tiempo, Chapero Jackson (¿Cómo se puede llamar alguien así? Y qué bien su defensa del formato corto que tanto me gusta), pisando con mis tacones a Joaquín Climent,queriendo decirle que sentía mucho haberle pisado y que es uno de los actores de este país que más me gusta( al final solo le dije que sentía mucho haberle pisado ),y acto seguido escondiéndome en el baño con Norma para liarnos un pitillo con un poquito de tila y comentar las mejores jugadas.

Era en aquel cuarto de baño donde queríamos encontrarnos cuatro años atrás, celebrando su sueño, que yo consideraba también un poquito mio, porque parte de ella está en mi. "¿Sabes quién ha venido a felicitarme por mi trabajo en la peli?" Y entre risas, allí las dos, escondidas en el baño, me nombraba personajes que apenas unos meses atrás solo existían en nuestro imaginario "¡¡No me digas!!¡Joder!¡Qué fuerte!"

Pero por otra parte, no me extraña. Apenas una hora antes, en la enorme pantalla de los cines Kinépolis, en la frontera de Madrid con el fin del mundo, donde fué el preestreno de la película, Norma nos había dejado a todos boquiabiertos.Yo iba dispuesta a que me gustara de cualquier modo. Es mi amiga y tengo un sentido siciliano de la amistad. Pero la verdad es que me sorprendió. Poquito a poco, con sus tomas silenciosas, y de pocas palabras al principio, y luego con la historia que iba desempolvándose y los diálogos que iban creciendo, con esa voz suya tan reconocible,su personaje iba ocupando la historia, su presencia la pantalla, y ,como pirata de los Mares del Sur que es, ella, haciéndose con el botín.

Este botín, que recién empieza a desenterrar,es el resultado de un arduo, largo y planeado abordaje. Norma no lo concebía de otra manera. "Es que yo soy actríz. No concibo mi vida sin actuar". Así que todo era cuestión de tiempo. Antes de Madrid, cuando empezó a sembrar con trabajos en teatro y televisión en Perú, antes de Londres, donde conoció al director de la peli cuando estudiaban juntos en una escuela de cine, y antes del rodaje aquí, cuando la ciudad la quería pero era un poco canalla y la hacía ganarse le vida en ocupaciones varias.

Conmigo la cosa es un poco más confusa. "¿ Quieres explicarme por qué carajo conoces toda la filmografía de Stockard Channing y de Catherine Keener si no te dedicas al cine?" Algo así me decía ella.

Compartíamos una jornada laboral en el bar de jueves por la noche a domingo por la tarde.Peleábamos las noches fabricando mojito por segundo, picando hielo en bolsas de basura a golpe puro contra el suelo, desternilladas de la risa,y disfrutábamos juntas como si trabajar fuera estar de marcha, en parte gracias a esas dos grandes mecenas de la fiesta nocturna madrileña que eran las encargadas del bar y ahora co-propietarias ( Berta y Odette, nuestras amitas ).

El resto de la semana,ella llevaba cursos y talleres de interpretación y hacía cosas de métodos y todo eso que hacen los actores, y yo me sumergía en el mundo de la empresa fingiendo que podía llegar a ser una ejecutiva responsable, pero estábamos en contacto. Sabiendo que yo pertenecía al Departamento Internacional,las secretarias y recepcionistas de mi empresa no encontraban nada raro en pasarme por e-mail mensajes del tipo " esta mañana cuando estabas en la reunión te llamó Tilda Swinton". Já!

Sé que hay momentos en los que la inseguridad intenta hacerle trampas,pero en esos momentos es justo cuando ella se pone a trabajar.Se sube a un escenario, estudia, se pone a prueba delante de una cámara. Hemos hablado mucho de casi todo. Con Norma cerca me da la impresión de que es posible hacer lo que uno quiere. Ella despide eso que los franceses llaman "joie de vivre". Entre nosotras pasan años, océanos, personas y ciudades. Y eso no cambia nada. Espero que nuestra historia vaya para largo. Ella será la gran actríz que ya es y yo lo contaré. Y espero también que tenga bastante movimiento, como esa canción de Cole Porter, One of those things.



P.D: Esta es la película que yo he visto. Tendré que ir al cine otra vez para ver la peli que ha hecho el director.

Hay que ver La verguenza!!!!

domingo, 28 de junio de 2009

Resiliencia

Se lo preguntó Preston Sturges en Los viajes de Sullivan y Lawrence Kasdan en Gran Cañón. Yo no pretendo compararme con artistas tan grandes, pero esta tarde me he visto a mi misma completamente knockeada en mitad de la calle Alcalá preguntándome si no son obscenidades mis deseos , y si perseguirlos, y hasta hacer de ellos un acto de exhibición, no será acaso una falta total de ética. Asumir que por puro azar has nacido en el lado afortunado del mundo, aun cuando ésto no es garantía de nada, a veces lleva un ratito.

El golpe de knock out ha venido por la exposición de Photoespaña en el Instituto Cervantes.

No sé qué me ha pasado. No soy ninguna inocente. He visto cientos de fotografías y muchos documentales que muestran la miseria y la extrema pobreza en la que viven muchas personas en este planeta. Pero esta tarde me ha sorprendido in fraganti. La conciencia, el sentido de la perspectiva y la decencia me han pillado desprevenida. Claro,normal,estaba relajada.Venía de pasar un buen rato y estaba como en las nubes, y el cristal que separa mi vida de la de millones de seres humanos estaba hoy tan limpio que no lo he visto y me he dado de bruces contra él. Por unos minutos he sentido que hasta lo atravesaba y me quedaba al otro lado. He intentado recordar. ¿Qué había ahí todas estas tardes atrás? ¿Quién ha puesto hoy tanto sacrificio y tanta pérdida al otro lado de la calle, en medio de mi mundo? Parece que el cristal de mi lente es opaco para algunas imágenes. Hay ciertos recovecos del pensamiento que no conviene limpiar mucho, no vaya a ser que salgan demasiadas preguntas sin respuesta de debajo de la alfombra, delitos flagrantes que no recibirán ni tan siquiera justicia poética.


Hoy me he levantado al mediodía, he tomado un rico desayuno chequeando en buena compañía las noticias en internet.Fruta, café,tostadas y chocolate,de todo un poco. Durante el desayuno hemos decidido la ruta del día. Bien vestidos, siguiendo las tendencias sin abusar, al tanto de novedades culturales y artísiticas, como dos occidentales bien educados, mi acompañante y yo hemos visitado la librería Berkana de la calle Hortaleza, hemos estado hojeando algunos libros y películas, hemos dado un paseo por las calles de Malasaña y Chueca, hemos parado a tomar un refresco en Isolée, y hemos disfrutado del ambiente limpio y blanco de este espacio multidisciplinar en el que puedes degustar una bandejita de sushi, comprarte un bolso de Comme des Garçons o las delicatessen internacionales más ricas para preparar una cenita en casa. Al menos veinte tipos distintos de agua embotellada ( y qué botellas) se venden en sus estantes, algunas a precio de Moet&Chandon.

Luego hemos salido a la calle y hemos bajado hasta Barquillo, mirando las terrazas de los áticos, diciéndonos lo bonito que es Madrid e imaginando cómo sería vivir en uno de esos apartamentos. Tomar el sol, leer los periódicos, escribir, ver películas...Mis ojos, siempre buscando la belleza en cualquier rincón, hoy me han denunciado. "¿Pero tú en qué estás pensando?" me han preguntado, y también "¿qué es lo que te crees?"

La exposición que tiene sede en el Instituto Cervantes se llama Resiliencia. "Capacidad de un sólido para recuperar su forma y tamaño originales cuando cesa el sistema de fuerzas causante de la deformación." Eso dice el Diccionario de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, y también el tríptico que publicita la exposición.

Un grupo de diez fotógrafos nos muestran las realidades que han visto sus cámaras. La mirada desde mi taxi (impresionantes imágenes las de Oscar Fernando Gómez Rodriguez), los suburbios de México D.F, sonrisas adaptadas a la rutina de la violencia, cielos muy azúles sobre calles sucias, casas hormiguero, señas de identidad pandilleras, la mágica particularidad de la vida andina, los distintos tipos de colorido del Perú, de soslayo la cuestión racista hacia la población quechua y los asentamientos de El Pico tras el terremoto del 2007 en Lima. Ana Cecilia Gonzalez Vigil filma a un señor sentado en un sofá dentro de una chabola en ruinas explicando el día del terremoto y a donde piensa él que han ido las supuestas ayudas del gobierno. A su lado, sentado también, primero muy formal y luego aburridísimo porque la charla se hace muy larga, un niño me hace sonreir y acordarme de una película de Almodovar. Va traduciendo a la cámara con un lenguaje de gestos inventado lo que el adulto está contando. "Se cayó la pared entera, y desapareció la parte de la casa donde yo tenía mi negocio, que era un bar". El niñito dispone las palmas de sus manos abiertas en forma de L y deja caer la una sobre la otra como si fuera una plancha muy pesada, mirando con una expresión a la fotógrafa como de "¿entiendes?", por si las palabras no fueran suficientes.

El comisario, Claudi Carreras, dice que esta exposición, entre otras cosas, se pregunta por el papel de la imagen en nuestra sociedad. Yo me pregunto si es obsceno, o decente, que en nuestra sociedad el ocio de dos personas con pequeñitas inquietudes intelectuales incluya asomarse a la ventana del dolor de los otros. Me siento totalmente desorientada y mis pensamientos echan a andar por caminos diversos, desvaríos, incógnitas y áreas desconocidas.
También me pregunto si lo grave no es lo que acabo de ver, sino seguir deseando lo que deseo después de haberlo visto. (Una y otra vez vuelvo equivocadamente a la misma pregunta egoista : ¿ por qué voy yo a alcanzar lo que quiero si muchos otros no tienen ni tan siquiera lo que necesitan? )


El estado de K.O. me dura hasta el Vips de Fuencarral. Compramos algo de cena, un cuaderno de To-do-list-things como regalo para una amiga y una biografía de Dylan que está en oferta ( Lo sé, soy muy pesada con Dylan. Es el tercer libro en lo que va de año que compro sobre él, además de Chronicles). Pagamos y salimos. Caminando entre los estantes llenos de "bienes" me acuerdo de los personajes de Joel Mcrea y Steve Martin en esas dos películas a las que vuelvo tanto.

No. No me lo voy a poner tan fácil. Lo prometo. No voy a asumir como propias sus conclusiones. Pero no puedo contestarme a todas las preguntas a la vez. Y necesito un punto de partida.

Para empezar, no ser tan cobarde. Asumir los riesgos. No volver a preguntarme por qué voy a conseguir aquello que persigo, ni buscarme excusas tan obscenas e indecentes para dejar de intentarlo. Para empezar, escribir. Y recordar. Que todo lo que veo no se quede en un mero episodio. "No olvidarme de ésto" deberá ser el imperativo categórico que dé contenido a mi código ético. Y no pararme. De a poco, algunas cosas se pueden hacer. Aceptar, como un regalo del azar, mi propia Resiliencia.




Nota: Los diez fotógrafos que participan en la exposición me parecen magníficos. Únicamente he nombrado dos porque sus obras me tocaron de un modo especial.